El tipo miraba fijo, casi hipnotizado, la pantalla iluminaba su rostro. Barba larga, blanca, hasta podría decir que un poco des prolija.
En sus manos los controles se movían de una manera casi automática.
A su lado, esperando su turno, La Muerte pitaba su Faso con una paciencia digna de admiración, pues en ella se apreciaba la calma de quien sabe que todo llega a su debido Tiempo.
En sus manos los controles se movían de una manera casi automática.
A su lado, esperando su turno, La Muerte pitaba su Faso con una paciencia digna de admiración, pues en ella se apreciaba la calma de quien sabe que todo llega a su debido Tiempo.
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